
El viernes fui a Amherst a recoger espero que las últimas correcciones de mi trabajo final de maestría. Super cansada regresé antes de la media noche. El sábado empacamos todo el día y nos deshicimos de tres cajas de ropa, es ridículo la cantidad de cosas que uno guarda,
Mis amigas vinieron a Boston y eligieron mi casa ya sin muebles para arreglarse, nuestro pobre roomie estaba viendo una película en la sala, porque su tele está ahi y le caímos como bomba cuando tres mujeres se arreglaban a gritos en el baño, mientras el esposo y el novio de una tomaban café en la cocina sentados en las únicas sillas de la casa.

Decidió apagar la tele e irse a refugiar a su cuarto, hay gente que simplemente no la hace muy bien con la gente.
Fuimos al Asgard, con nuestros amigos D y A, quienes también tenían visita y lo trajeron con ellos, éramos una bola de "browns" en este lugar celta, entre los alumnos de MIT, y aunque no me gusta pensar en estas cosas, la verdad es que fue una mierda que nos trajeron nuetras bebidas media hora después de ordenarlas, cuando ante nuestros "brown" eyes traían la orden a otra mesa que llegó después de nosotros. Mejor no pienso en ello...
Con un blue martini y yo ya estaba lista, cuando me dí cuenta llevaba dos conversaciones una con mi amiga E sobre la interiorización de la represión masculina, y en la otra narrábamos la anécdota de nuestra amiga C cuando le propuso a nuestro rommie que "encuchararan" y el muy burro le dijo que no. Ser rechazado por un inadaptado social está super IN en estos días.

D no sabía de la existencia del verbo "encucharar" y comenzó la controversia ¿de quién encuchara a quien?, mi amiga argumentaba que ella tenía que ser encucharada porque ella era niña, sin embargo, la mesa expresaba sus opiniones, los hombres no decían mucho hasta que D dijo: - pero a mi me gusta ser encucharado...Los tres hombres de la mesa lo miraron entre escépticos y riéndose.
"Real women spoon their men" fue la frase de la noche....
Para no perder la tradición terminé robándome un vaso vacío con el logo de sidra Magners, que me recuerda mis noches de soledad en la ciudad de Londres. Desde hace años robamos algo de los lugares a los que vamos, una vez salimos con una tetera y una cuchara, total falta de respeto porque a la salida las chivas estas sonaban, lo bueno fue mi bolsa tenía a la Vírgen de Guadalupe impresa y fue por su interseción que salimos del apuro. Salsas, menus y ahora un vaso son parte de nuestros botines.
